Históricamente Jésica Tritten aparece en mi mente como un llamado hace un tiempo muy largo, un llamado persistente, mecánico, continuo... esa voz estáconectada con lo más primitivo de mi ser romántico.
Esa voz dentro de mi es lo que más reivindico y atesoro de mi vida. Siempre me indicó el camino a seguir y seguí su mandato con toda mi fuerza de voluntad contra toda la sinuosidad del sendero que se me presentaba ante mis ojos. Bajo casi todas las formas posibles obedeci a la idea y arremetí empujando como pude para poder alcanzar al ese oscuro objeto del deseo.
Eso fue una etapa preliminar. Pero después ocurrió algo muy inesperado, totalmente inesperado.
Jésica Tritten era la voz que me dirigía la palabra en mi mente. Estábamos dialogando. Recuerdo perfectamente el primer diálogo una madrugada hasta avanzada la mañana.
Yo no tengo dudas de que es su voz. Ella lo sabe, pero aún puede estar dudando de quien le responde soy yo mismo, Gustavo Saladino.
Hoy por la mañana decidi empezar a liquidar este tema. Es tiempo. Ella pierde aún más que yo con esto de esta forma. Y eso no lo voy a permitir.
Casi todo el tiempo, de día y de noche estamos hablando. No nos detenemos casi nunca y si bien ha habido alguna interrupción siempre siempre volvemos a estar conectados. No falla.
Cuando mi situación personal termian detonándose definitivamente, hubo casi 24 horas seguidas en que las razones que brotaban desde ella misma parecían fuego de artillería de toda clase que se erigía cvomo una barrera infernal contra una situación imposible ya de sostener. Así fue como cobré conciencia inmediata de que era ahora o nunca. El miedo que me dominaba era terrible, pero ese muro estaba ahí y todavía es impenetrable. En realidad ahora me doy cuenta que lo que continuó haciendo todo este tiempo es de solidificar ese muro para que ya más nada pudiera alcanzarme.
Claro que muchos van a intentar comprender y no lo van a lograr porque como lo que se mezcla en esta resolución parcial es tan profundo y poderoso... no es para cualquera. Acá está la sangre derramada, lo que hicieron de nosotros en los noventa, como nos sometieron como a perros a lamerles el culo, como a los que no respondíamos a sus términos nos intentaron infundir el temor a que nos iban a encerrar por locos. Y la sangre seguía corriendo cuando los locos eran ellos que tenían otro desaparecido más, esta vez en democracia, que era Miguel Bru.
En realidad YA importa poco si la voz que escucho, con la que dialogo es la de Jésica Tritten porque en definitiva ¿quién se va a atrever a desafiar mi voluntad a estas alturas? Sencillamente no pueden. Están sumidos en la impotencia de tener que tragarse este sapo, los locos que quieren contagiarnos su enfermedad.
No pienso callarme la boca nada mientras siga habiendo genocidas enfermos, despojados de toda humanidad, violadores de niños que fueron capaces de picanear bebés, que son cómplices y lo consintieron, mientras esos genocidas hijos de puta estén sueltos no me voy a callar NADA.
La Verdad a descubrir no es Jésica Tritten, se perfectamente que clase de Verdad es Jésica, hace años que sigo el trabajo que hace. años, probablemente como ningún otro puede hacerlo, al menos frente a ella.
La verdad que quiero que reviente ante los ojos de todos para que se conozca de una vez y para siempre es la de los tabiques de los centros clandestinos de detención, de los chupaderos, de esa fosa que hay en el Olimpo, que hay que meterse en ella de rodillas hast el fondo para entender que ahçi tuvieron a nuestros padres, a nuestros hijos, a nuestrso seres amados, de rodillas, respirando ese olor a muerte solo por pensar como yo lo hago ahora, ver los cables por todos lados brotar de las paredes de esa fosa inmunda y tapiada, como si fueran ánguilas, eso quiero que se vea y es mucho más importante que todo lo otro.
Como es de suponer esto me está empezando a generar algunos interrogantes y no son interrogantes agradables de pensar, alguno me retrotrae a suponer ciertos privilegios o alcances de los que pude haberme visto privado a lo largo de mi vida, por ignorancia o por miedo. Pero yo ahora tengo un hijo y no puedo permitir que le roben a el, que me sigan robando a mi o a las peronas que amo. Así que voy a saber más de esto.
Para mi, si esto de ponerme música y escribir es un placer solitario y, de última, para autoconvencerme y autocomplacerme me concedo que Jésica comprende esto y me deja hacer. Ahí hay algo que está mal. Eso necesita reeducación. Nunca para mi podría ser más importante este regodeo de música, palabras y una internet que abre las gambas que estar con ella aunque más no sea haciendo los palotes de una pareja moderna en una Latinoamérica que le está mojando la oreja a un mundo decadente y corrupto.
Así, que de este modo, a través de mis palabras, salimos los dos a buscar de nuevo el sendero a la Verdad. Y esto si que es caiga quien caiga, sin chiste.
A mi Jésica no me la toca nadie, ni me la mira nadie, ni nadie echa sospechas sobre ella porque yo no lo permito, alguna vez este país tiene que aprender a respetar la vida y el dolor de los que más sufren y luchan por todos, (que comparten el pan y la sal porque esto también se trata de eso por el cual para obtenerlo tuvieron que dar todo).
Y, una vez más, Jésica sabés muy bien que la última palabra es tuya. Porque se que podés vivir con esto y que tenés sed de traspasar de una buena vez las paredes de lo mediocre que se levantan alerededor nuestro queriéndonos hacer creer que la vida es sólo controlar el colesterol, pues por eso mismo no voy a parar hasta que me digas basta, si es que eso alguna vez ocurre.
Sin postdatas, Anita; pero que se sepa que cuando te fui a buscar y no te encontré, las dos veces: lo hice fuera del horario de trabajo, pero se que sos rigurosa (no lo supongo, lo se), y quizás yo no lo sea tanto como vos, pero no me acepto chupasangre de mi pueblo. Y además se que hay quienes me asignan un rol de dar el ejemplo y eso es lo que estoy intentando hacer.
Las dos veces fui entre las 19 y 21 horas, imposible encontrarte... Y capaz que para más no da porque quizás yo soy del tipo que tira del carro y nol que se queda pensando en la baticueva y puede pergeñar ideas copadas, a mi no me sale, por ahora, así que en todo sentido hago lo que puedo según mi modesto saber y entender. Y eso tendría que bastar.
Enlaces
-Con la indignación a otra parte
Yo escribí hoy a la mañana, alrededor de las 9:30 esta "entrada" y titulé, clarito: "Volver a Jésica... siempre". Porque resulta que se puede no volver a lo que uno ama... ojeli con esto que es raro, yo nunca lo vi y me suena a chicos reventados contra el frente de una formación de ferrocarril...
Discúlpenme, pero me quedo con mi auto viejo.


No hay comentarios.:
Publicar un comentario