A seis meses de la primera emisión
El hecho ocurría a cincuenta años del día en que el hombre puso por primera vez un satélite artificial en el espacio, el Sputnik. Estábamos en las oficinas de SERSAT, una empresa dedicada a las comunicaciones satelitales, ubicada al sur de la ciudad de Buenos Aires, en la avenida Jujuy al 1900. Recuerdo que éramos muy pocos, no más de diez, en aquella noche en que corrían las últimas horas del 4 de marzo y esperábamos con cierta ansiedad las 0 horas que marcarían, como siempre, el final de un día y el comienzo de otro. Pero ese nuevo día, aquel 5 de marzo de 2007, era para nosotros de gran importancia porque en ese instante se produciría la emisión que daría nacimiento a Canal Encuentro, el primer canal de televisión del Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología de la Nación. Con sólo oprimir un botón, nuestra señal partiría desde ese telepuerto y recorrería 12 mil kilómetros para ser recibida por el satélite Hispasat y, desde allí, iluminar con nuestra programación a todo el país.
Para mí, la historia había comenzado un año antes, cuando el ministro Daniel Filmus, a quien no conocía, me convocó en su despacho para contarme su idea: crear un canal de televisión educativa de cobertura nacional.
Yo acababa de terminar mi último largometraje, Iluminados por el fuego, aquella película sobre Malvinas que nos había dado tantas satisfacciones, compensando varios años de compleja y esforzada producción. La verdad s que no llegué a comprender en toda su dimensión la idea que el ministro me proponía; debieron pasar varias reuniones, discutir una y otra vez el proyecto hasta que una tarde ?lo recuerdo con mucha precisión? Filmus me hizo ver con toda claridad la importancia y contundencia que podía tener un proyecto de esa envergadura, y la maravilla que podía significar poner la televisión al servicio del hombre, utilizarla como herramienta de transformación social. Crear una televisión que por ser educativa no resultara aburrida, tal como muchos creían que irreversiblemente debía ser, y surgió en ese momento algo más: teníamos también la oportunidad de dar otro paso importante: trabajar fuertemente en la idea de convergencia tecnológica. Escribí entonces en un papel TELEVISION+INTERNET= encuentro; queríamos de esta manera romper con aquel esquema tan fuerte de emisor/receptor que propone la televisión y lograr que este fuera un proyecto de participación donde los espectadores dejaran de serlo para transformarse en activos participantes de una experiencia educativa que podíamos desarrollar gracias a las nuevas tecnologías.
A partir de ese momento, como lo hago siempre en mi vida cuando siento que algo vale la pena, comencé a trabajar con toda la fuerza de mi humanidad para construir aquella idea que el ministro Filmus me propuso llevar adelante.
Primero hubo una investigación y un proyecto diseñado por un equipo interdisciplinario de la Universidad de San Martín. A la conducción inicial de Alejandra Rodríguez Ballester le sucedió un equipo de tres personas: Fernanda Rotondaro, Jésica Tritten y yo, que por cierto en aquella etapa estaba generalmente desesperado. Convivíamos en una pequeña oficina de dos por tres, a metros del despacho de nuestro ministro, hasta que fuimos cobijados en la sede de la calle Saavedra de educ.ar. Sin embargo, esto no fue solamente una mudanza, sino la radicación del proyecto de televisión del Ministerio en esa Sociedad del Estado en la que su gerente general, Alejandro Piscitelli, venía desarrollando el portal educativo. Desde allí fuimos creciendo tratando de crear las condiciones para el nacimiento del canal.
Vinieron meses de lucha contra la burocracia, contra los cableoperadores que se negaban a bajar nuestra señal, pero fundamentalmente contra nuestras propias limitaciones. No era fácil crear desde cero una nueva señal.
Pero es cierto que tuvimos también grandes apoyos de todos los que querían hacer de este proyecto, que a veces parecía utópico, una realidad. Nunca lo voy a olvidar, siempre voy a recordar con profundo agradecimiento a todos los que trabajaron desde distintos lugares para revertir situaciones adversas. Las hubo, muchas y complejas, aunque por suerte a voluntad de construir prevaleció contra el ?no se puede? que resuena con tanta fuerza y contundencia en los laberínticos pasillos del Estado argentino.
Sería injusto no recordar en estas líneas el apoyo directo del Presidente de la República, que resultó importante siempre e imprescindible para que Encuentro se ubicara entre las primeras quince señales de todos los cables del país.
El 5 de marzo de 2007, a las 0 horas, finalmente logramos, como nos lo habíamos propuesto, poner la señal al aire. La tecnología había funcionado, pero en aquel momento sólo ocho cableoperadores cumplieron con la ley y bajaron la señal. El resto, la inmensa mayoría, optaron por la ilegalidad y se negaron a hacerlo. Debimos trabajar incansablemente y hoy, a seis meses del acontecimiento, ya son más de ochocientos cincuenta los cableoperadores que sí cumplen con la ley y bajan nuestra señal. Continuamos avanzando en estos días para que la totalidad lo haga.
Se ha firmado a los pocos días de aquel evento un acuerdo para que la Asociación de Televisión por Cable (ATVC) conecte gratuitamente a todos las escuelas y centros educativos públicos del país. Mientras tanto, continuamos trabajando con toda nuestra fuerza para que Canal Encuentro sea más temprano que tarde una señal de aire de cobertura nacional.
Desde aquel día nos acompañan en nuestra programación Leonardo Da Vinci y Borges, Cortázar ?de la mano de los niños de las escuelas argentinas? y Einstein, junto a las imágenes y las voces de nuestros pueblos originarios. A nuestros programas los han conducido Jorge Guinzburg, Adrián Paenza, Lalo Mir, el Chango Spasiuk, Pino Solanas y Gastón Pauls. Estuvieron en nuestra pantalla Antonio Berni y gigantes del país, verdaderos modelos de hombre, como fueron y son los doctores Bernardo Houssay y Federico Leloir. Le hemos dado visibilidad a nuestros niños y a los ?nadies?, siempre tan ausentes en la pantalla de la otra televisión argentina. Recuperamos en estos meses imágenes de archivos históricos, rollos en 35 mm, 16mm, fotografías; los digitalizamos para preservarlos y les dimos forma de series de historia para divulgar esas imágenes que son parte de nuestra memoria como pueblo y nos ayudan a avanzar en la construcción del futuro. Las Madres y las Abuelas están con su imagen a nuestro lado. Produjimos y emitimos cursos de oficios, de idiomas, nueva programación de educación técnica y estamos en plena tarea de producción de cien horas de programación curricular pensada especialmente para los alumnos de nuestras escuelas rurales. También hemos realizado, gracias al esfuerzo de muchos pero fundamentalmente de nuestro coordinador de Operaciones, Mateo Gómez Ortega, la primera edición de la Colección Encuentro, que contiene más de treinta horas de programación en DVD, acompañada por un CD de navegación para que los maestros y alumnos utilicen nuestros programas como herramienta pedagógica en el aula. La caja será distribuida en forma gratuita en las escuelas públicas del país.
El 23 de septiembre estrenaremos Pakapaka, una programación para niños de entre siete y once años, que ocupará nuestra pantalla todos los fines de semana.
Hemos iniciado también la concreción de la idea de convergencia tecnológica, aunque en este campo nos resta aún mucho por hacer.
Pasaron seis meses y hemos dado nuestros primeros pasos. Falta mucho por hacer, nos cuesta mucho avanzar al ritmo que estos tiempos demandan, sabemos que este proyecto debe estar acompañado por una administración que debe ser modelo de organización y transparencia en el Estado argentino y queremos que sea de verdad un proyecto de participación. Canal Encuentro debe crecer de la mano de la comunidad educativa argentina contribuyendo al crecimiento de todo el país.
A pesar de venir del mundo de la imagen ?tomé mis primeras clases de pintura a los siete años? me considero fundamentalmente un cineasta. Sé que aquella frase que dice que una imagen vale más que mil palabras es falsa, es una gran mentira que, por repetida, algunos consideran verdadera, pero no cabe duda: es falsa. Los poetas nos lo demuestran todos los días y los que manejan la prosa con justeza también.
Tal vez por eso, aquella madrugada del 5 de marzo no fue una imagen lo que decidimos enviar como primera señal al espacio a 12 mil kilómetros de distancia, sino un texto escrito con un compromiso, con nuestro compromiso, que decía:
Hoy, 5 de marzo de 2007, comienza la emisión de Canal Encuentro, el primer canal de televisión del Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología de la Nación. Los que creamos esta señal y participamos en ella nos comprometemos a trabajar con dignidad por la igualdad de posibilidades de acceso a la educación para todos los habitantes de nuestro país.
Resta mucho por hacer, pero en estos primeros seis meses creo que hemos sido dignos de nuestro compromiso. Desde nuestro lugar debemos continuar trabajando todos los días por la educación o ?como diría José Martí? por el mejoramiento humano.
A seis meses de la primera emisión.
Tristán Bauer
Director
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-¡Tenés un frío en la cabeza!
A modo de racconto me encuentro recopilando algunas publicaciones sobre la historia de nuestros canales educativos, de los cuales debemos sentirnos orgullosos, así como debemos sentirnos orgullosos, por ejemplo, de INCAA TV.
Aquí Tristán Bauer cuenta como surgió la idea de crear Encuentro. El no lo conocía a Filmus, Filmus era Ministro, lo convocó y le explicó cual era su idea.
Debemos ser agradecidos de que aún tenemos políticos con esta clase de ideas.
Es cierto que no todo lo que hacen aún los mejores políticos es perfecto, pero es que quizás eso no constituye más que un dato para el estudio en el ámbito académico de las ciencias políticas.
Quizás tenga que reprocharle algunas cosas a este Gobierno, pero no me pienso suicidar políticamente. Mi apoyo crítico está aquí.
Este Gobierno con todos sus errores es mucho, pero mucho más y mejor que lo que vivimos en el pasado. Y si alguna vez me excedo en la crítica es porque siento que tengo que rebelarme cuantas veces sea necesario antes que volver a vivir el horror y el espanto del pasado.


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